Chicos, grandes, peludos, gordos, flacos, flojos, juguetones, regalones... así es como hay una lista interminable de calificativos para los más de miles de millones de perros que existen en el mundo. Para la mía, llamada Candy, el término que más le viene es a-go-ta-do-ra.
Para empezar, cuando nos despertamos (porque dormimos juntas), debe estirarse por partes, primero las patas delanteras, da dos pasos y luego las traseras (en la misma cama). Apenas me destapo, ella salta, se tira al suelo y me hace una fiesta como si es que no nos hubiésemos visto hace 2 días (si fueran más, le daría un infarto). Luego corre y salta mientras me mira, porque sabe que la estoy pescando por más que me haga la tonta, para que la saque a hacer sus necesidades, lo cual me da una soberana "lata" pero debo hacerlo (resulta bastante asqueroso tener que recoger en una bolsa sus desechos).
Después de eso, me voy a duchar, por lo que me sigue hasta el baño y se hecha en su "rinconcito predilecto", donde duerme otra vez. Luego se va a mi pieza, donde me tengo que vestir, y ella se acuesta en mi cama.
Cuando ya sabe que me tendré que ir y que se quedará sola, empieza a llorar y gemir, lo cual a estas alturas es agotador, y no me deja hacer nada. Me sigue de un lado a otro, lo que como ya ven, no es novedad. Cuando me voy a lavar los dientes, se sube al w.c y hace otro show, no muy distinto al mencionado anteriormente.
Cuando ya estoy lista se va a la cama de mi mamá, donde se acomoda sobre los mil y un cojines que ésta tiene, y se pone a tiritar (hay que recalcar que todo lo hace para llamar la atención). Al momento en que me voy, la tomo en brazos, le hago cariño, le digo que se porte bien, le doy un beso y la dejo en su cama. Me pregunto qué hará en los momentos en que no hay nadie, en qué pensará… siempre he querido poner una cámara y ver lo que hace, aunque no creo que sea mucho.
De regreso a casa, es aún peor. Llora el doble, salta y corre el triple, quiere que la tome en brazos y a la vez se queja porque quiere correr. Quiere que la pesquen todo el tiempo. Si me acuesto en mi cama, ella se sube primero y me huele de pies a cabeza. Si es que por casualidad le hago cariño a otro perro (lo que no es extraño), debo someterme a su análisis de olfato por lo menos dos minutos seguidos. Luego da vueltas a la casa, de mi pieza al living, como unas 10 veces si es que no es más. Al final se va donde yo estoy para que le haga cariño y la mime, como de costumbre.
Creo que no debe ser muy distinta a la realidad de otros perros, la mayoría son bastante hiperquinéticos y nunca están quietos.
Al terminar el día, cuando llega la hora de comer, que uno no lo puede olvidar aunque suceda cualquier cosa, basta con decir la palabra comida, y sale corriendo a la cocina, se sienta en su cama y nos mira como queriendo decir "estuve esperando este momento todo el día" acompañado de otra serie de saltos y ladridos y lloriqueos.
Igual creo que todos los calificativos que puse en un principio, ella también los tiene, es la perra más regalona que he visto y más malcriada por cierto. El resto del tiempo que queda, ella duerme y flojea. No sé qué haría sin ella. Es inevitable que ella haga todas las cosas que mencioné anteriormente, y en realidad hacen mis días más felices. Siempre revoloteando o queriendo llamar la atención.
Mi mamá en un principio no la quería, porque no le gustan los perros, pero ahora se desaparece un par de minutos y es la primera en preguntar por la "Candy". Sin duda es el alma de esta casa, nos alegra los días a las dos y ya es parte de todas las cosas que hacemos en casa. Me da pena pensar en que un día se hará viejita y ya no se podrá ni parar, pero para eso queda mucho. Supongo que es un proceso por el que todos pasamos y que lamentablemente, me tocará ver y la tendré que ayudar y cuidar mucho. Pero por ahora me quedo con que es la mejor mascota, qué mascota, es la mejor hija/nieta/amiga que pueda haber.